Mala ciencia

y política turbia

Documentos obtenidos por especialistas neerlandeses en animales revelan que el Gobierno neerlandés ignoró a expertos y manipuló la ciencia para impulsar su lista positiva de mascotas. El grupo de bienestar animal Stichting Animalia expone la agenda política oculta tras esta lamentable política.

Hámster djungariano (Phodopus sungorus) sobre fondo blanco, uno de los animales mencionados en el artículo sobre ciencia deficiente y política de mascotas

Resumen

Este artículo examina cómo la evidencia científica deficiente y las agendas políticas influyeron en la política neerlandesa sobre mascotas, incluidas las listas positivas. Destaca casos en los que los datos fueron tergiversados o utilizados selectivamente para respaldar objetivos ideológicos, analiza el impacto en propietarios de mascotas y en el bienestar animal, y reclama mayor transparencia, toma de decisiones basada en la evidencia e inclusión de la opinión experta para garantizar resultados justos y eficaces.

Datos sobre las listas positivas

  • Una lista positiva es un listado de animales que el gobierno permite tener. Cualquier especie que no aparezca en la lista positiva está prohibida.

  • Las listas positivas también se conocen a veces como “listas blancas”. Una lista negra contiene cosas prohibidas y todo lo demás está permitido. Una lista blanca contiene cosas permitidas, mientras que todo lo demás está prohibido.

  • Si ya posee un animal prohibido (una especie que no aparece en la lista positiva), la mayoría de los gobiernos otorgan “derechos adquiridos”, que le permiten conservarlo hasta que muera, pero generalmente no puede reproducirlo ni venderlo.

  • Mientras algunas campañas piden listas positivas que permitan un número limitado de especies, algunos grupos de derechos de los animales quieren que se prohíba por completo la tenencia de reptiles en cautiverio.

Han salido a la luz pruebas contundentes sobre la política de lista positiva de mascotas del Gobierno neerlandés, un marco supuestamente basado en la ciencia para determinar qué animales son aptos como animales de compañía. Documentos descubiertos por Stichting Animalia, un grupo neerlandés de defensa del bienestar animal, sugieren que funcionarios manipularon conclusiones científicas para ajustarlas a una agenda política predeterminada.

La correspondencia interna revela que las opiniones de expertos que contradecían la postura del Gobierno fueron apartadas o descartadas. Según Stichting Animalia, el proceso estuvo plagado de sesgos, lo que socava las afirmaciones de que la política se sustenta en una ciencia objetiva.

“No se trata del bienestar animal ni de la seguridad pública”, afirmó el portavoz de Stichting Animalia, Sebastiaan Scheffer. “Se trata de imponer una agenda política disfrazada de ciencia. Las pruebas obtenidas por Stichting Animalia muestran hasta qué punto los funcionarios están dispuestos a ignorar verdades incómodas”.

‘No se trata del bienestar animal ni de la seguridad pública. Se trata de imponer una agenda política disfrazada de ciencia. Las pruebas obtenidas por Stichting Animalia muestran hasta qué punto los funcionarios están dispuestos a ignorar verdades incómodas.’

Sebastiaan Scheffer

Ciencia

selectiva

En el centro de la controversia está la dependencia del Gobierno de la distinción entre animales domesticados y no domesticados para justificar la restrictiva lista positiva. Los funcionarios buscaron respaldo de un experto en domesticación de la Utrecht University, solicitando evidencia científica que apoyara su afirmación de que los animales domesticados presentan menos riesgos que sus contrapartes salvajes.

Sin embargo, las conclusiones de la experta no respaldaron la narrativa gubernamental. En la correspondencia revisada por Stichting Animalia, la especialista advirtió que la domesticación no reduce automáticamente la probabilidad de lesiones causadas por animales. Señaló que una socialización deficiente en animales domesticados, como los perros, puede derivar en comportamientos agresivos o temerosos.

“La domesticación por sí sola no es una garantía de seguridad”, escribió la experta, aludiendo a miles de incidentes anuales relacionados con mordeduras y ataques de mascotas. En lugar de revisar sus supuestos, los funcionarios desestimaron sus aportaciones y optaron por buscar evidencias alternativas que reforzaran su postura, llegando incluso a citar estudios sobre gallinas, de escasa relevancia para el comportamiento de los mamíferos.

“El enfoque del Gobierno fue seleccionar estudios que se ajustaran a su agenda e ignorar los que no”, declaró Sebastiaan Scheffer. “Se trata de un uso vergonzoso de la evidencia que no puede considerarse científicamente sólido”.

Una fachada

de pericia

Stichting Animalia ha acusado al Gobierno de crear una “fachada de pericia” para otorgar credibilidad a decisiones políticas motivadas desde el principio. El grupo sostiene que la lista positiva no se elaboró mediante investigación objetiva, sino que se construyó para encajar con preferencias ideológicas preexistentes.

Sentencias de tribunales neerlandeses ya han criticado anteriormente las listas positivas por carecer de objetividad científica y transparencia. En 2021, el Trade and Industry Appeals Tribunal (CBb), el más alto tribunal administrativo neerlandés en materia de derecho económico, dictaminó que listas positivas previas no cumplían los requisitos de rigor científico exigidos por la Unión Europea. “Se han ignorado los principios de pericia, independencia y transparencia”, afirmó entonces el CBb. Pese a ello, el Gobierno continúa defendiendo la lista, insistiendo en que refleja las aportaciones de un equipo de expertos.

Llamamientos a

la transparencia

Stichting Animalia promete continuar su lucha contra lo que describe como una “política injusta y anticientífica” y planea publicar nuevas pruebas de inconsistencias y sesgos en el desarrollo de la lista positiva.

En un comunicado, Stichting Animalia declaró: “Si el Gobierno realmente desea promover el bienestar animal, debe abandonar este enfoque manipulador. Las conclusiones científicas, por incómodas que sean, deben guiar las políticas públicas, no la conveniencia política”.

Estas revelaciones plantean serias dudas sobre la integridad de la lista positiva y el compromiso del Gobierno con la formulación de políticas basadas en la evidencia, dejando a defensores del bienestar animal y propietarios de mascotas reclamando responsabilidades.

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Hombre con los brazos cruzados sosteniendo un dragón barbudo, representando la oposición a la legislación de listas positivas en la tenencia de reptiles.

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